IRATXO > De Donde el Aire da la Vuelta

Llego a casa de bajón. La cocina sigue hecha un asco pero hoy tampoco fregaré. Me siento en el viejo sillón. Nada en mi vida es como yo me imaginaba hace diez años, absolutamente nada. Como ocurre siempre en estos días en los que estoy "encabronao con el mundo" me pongo a mirar unas fotos que hacen que me sienta peor (te entiendo Fito). Quisiera dar una patada a los recuerdos, ¿puedo hacerlo? No. Salgo a la terraza y decido quedarme un rato ahí. Necesito música y agarro el cd de Iratxo. Comienza a sonar una mezcla de rock, flamenco, ska... Mientras, observo a los vecinos que charlan en el patio y a los pájaros tan cómodos en los tejados. A los pocos minutos aparecen en mi mente aquellas noches en Argüelles con Ernesto, David, Sergio... qué buenos momentos pasamos. Aún salimos juntos, la amistad perdura. Las canciones que están acompañando mis pensamientos me dicen que "suelte los lastres que me sobran" y me sugieren buscar "la rendija para ver el cabreo mejor, de las heridas curadas con sal". Se ilumina entonces mi alma con la dulce sonrisa de Sara y los ojos profundos como el océano de Nieves. Cómo pega ahora mismo el sol, se está bien aquí. Se va alegrando mi espíritu. Tengo que subir el volumen, sí, que se escuche en las calles que "quiero despertar al corazón". Acaba el disco. Voy al baño, me mojo la cara y contemplo al tío del espejo. Nada en mi vida es como lo imaginé, ni tan siquiera yo. Y eso ya no me parece malo. Vuelvo a poner a Iratxo, ahora toca bailar, "bailar el aire que da la vida" y ser feliz.

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